Crítica de la espera


“Pienso que esperar es una cosa importante.
Algo así como una ocupación fundamental.
Uno espera y cumple su vida”
Humberto Constantini
“Un señor alto, rubio, de bigotes”




I

La espera no tiene forma, sólo una periferia irregular
que se expande desde un centro que todavía no ha llegado a la cita.




II
  
La espera es impaciente sólo cuando se piensa a sí misma.




III

 La espera en invierno: un pájaro helado sobre una rama. 
El pájaro, de carne. La rama, de tinta limón.




IV
  
La espera estira el pescuezo para ver quién no viene.




V

La espera nunca se queda quieta:
teme que se le duerma su extremidad animal.



VI

 La espera odia perder el tiempo.
Por eso, mientras, teje mañanitas.




VII

 La espera en verano: un pájaro sobre la arena ardiente.
El pájaro, de carne. La arena, de arena.




VIII

La espera en tren de espera: acopla vagón tras vagón,
pero se le olvida la locomotora. Tampoco sabe hacer tut tut.




IX

La espera tiene muchas salas, y  muchos invitados que la maldicen,
mientras ella, sin inmutarse, ofrece y ofrece su única taza de té.





X

La espera nunca va al dentista o al doctor:
no le gusta encontrarse con sí misma.






XI
  
La espera ya no lee a Beckett:
la literatura realista la tiene harta.





XII
  
La espera en primavera: un pájaro a punto de beber de una flor.
El pájaro, de carne. La flor, carnívora.





XIII
  
La espera va de pesca y nunca pesca nada:
es que usa de cebo sus propios pedazos.





XIV

 La espera pone el huevo en la herida y pega el grito en otro lado.





XV

 La espera es fractal: sus ramificaciones decrecen creando una falsa perspectiva,
como si una espera pudiera alejarse de sí misma.






XVI

La espera desprecia a la esperanza:
dice que es de las que esperan sólo por interés.




XVII
  
La espera en otoño: un pájaro confundido entre hojas secas.
El pájaro, de carne. Las hojas, puro nervio.




XVIII

Aunque morirá virgen,
la espera sueña estar preñada de otras esperas.




XIX
  
Aunque es caníbal,
la espera se sueña acunando a otra espera.




XX

La espera se desilusionó con el final de La Odisea.
No le gustan los libros donde muere la protagonista principal.





XXI

La espera en días de lluvia: un pollo mojado.





XXII

 La espera se enfurece frente al espejo: nunca sabe qué ponerse.
Al final prefiere quedar  desnuda.




XXII

La espera sueña con orgías inesperadas. Pero se despierta húmeda y sola:
no hay otra espera que ésta.





XXIV

Aunque es sordomuda,
la espera se cuenta en voz alta un cuento interminable.




XXV

La espera nunca se pregunta qué espera:
sabe que la respuesta equivale a un suicidio.



XXVI

 La espera de noche: un pájaro blanco que va contra un muro negro.
El pájaro, de carne. El muro, no existe.





XXVII

La espera sueña que le dice a Bartleby: preferiría no hacerlo.






XXVIII

La espera en la orilla: un pájaro que confunde el mar y el cielo.
El pájaro, de carne. La confusión, mortal.






XXIX

Aunque es mitómana,
la espera cree decir siempre la verdad.





XXX
  
La espera le pone paños húmedos al reloj.
Estás que volás, le dice, pensando si no sería mejor echarle sal en la cola.





XXXI

 Aunque es desdentada, y tal vez por eso mismo,
la espera siempre se come el garrón.





XXXII

La espera nunca llega ni temprano ni tarde.




  

XXXIII
  
Aunque no tiene ni dónde caerse muerta,
la espera se cree la gallina de los huevos de oro.





XXXIV
  
La espera juega a morderse la cola:
le gusta creerse doblemente infinita.





XXXV
  
La espera sueña que es cinta de Moebius:
el primer intento de corte, la duplica, el segundo, la vuelve cadena.




XXXVI

La espera prende de gajo, nomás.






XXXVII

La espera frente a una montaña: un pájaro del tamaño de un grano de mostaza.
El pájaro, de carne. La semilla, puro ayer secándose al sol.






XXXVIII

La espera apostó por Aquiles. Odia a las tortugas.






XXXIX

La espera frente al castillo: un pájaro herido por la espalda.
El pájaro, de carne. En la espalda, una manzana incrustada.






XL

Aunque es pura soberbia,
la espera cree pecar de humildad.






XLI

 La espera sueña ser cualquier cacatúa que sueña con la pinta de Scalabrini Ortiz.





XLII
  

La espera, como la música, es un arte hecho de tiempo.
La síncopa, o el síncope: apenas detalles.







Puerto Madryn, 2014

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